"Relativamente hablando, si nos
encarnásemos sólo una vez, entonces vemos un efecto devastador en la
naturaleza; algunos bebés nacen muertos, o mueren al poco de nacer, sin haber
podido experimentar esta vida. Personas de todas las edades sufren
enfermedades, dolor y muerte. Si esta vida es el principio y el fin, entonces
es una terrible injusticia. Es despiadada. Y no queremos pensar en un Dios que
crease ese tipo de vida – este mundo sería simplemente el zoológico de Dios,
con nosotros como sus conejillos de indias. Si Dios crease deliberadamente
especímenes con grandes talentos y otros con una débil mentalidad, entonces no
hay justicia, y la religión no tendría ningún sentido. Y si esta es la única vida,
sin una existencia más allá, entonces no tiene ninguna utilidad en hacer más
esfuerzos a parte de los que sirvan para satisfacer nuestros deseos a cada
momento. (pág. 153 del libro El Romance Divino)"
[Self-Realization Fellowship, Los Angeles, California, 5 de Septiembre de 1940]

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