sábado, 16 de septiembre de 2023

MI EXPERIENCIA PERSONAL

 


 23 de Julio de 1989

Cómo olvidar esa noche que puso mi vida de cabeza… Han transcurrido treinta y cuatro años desde entonces. Desde la noche en que experimenté una regresión a una vida anterior.   Con los años y gracias a regresiones que realizaron mis Maestros, conocí otras.
Sólo quien pasa por esa experiencia sabe lo que se vive.
Todo es absolutamente real y uno no duda ni por un instante que ES ese personaje que ha quedado guardado en el Alma y en los Registros Akáshicos.
En mi caso, cada vida anterior que se me permitió conocer tuvo como propósito corregir en ésta los errores (algunos graves) cometidos entonces, o hallar la explicación a las lecciones “sin sentido aparente” que la vida actual me hizo vivir. ¡Todo es aprendizaje!
Conocer las causas pretéritas permite poner luz a ciertas incomprensibles situaciones que uno ha vivido en la actualidad.  Dejan de existir los “culpables” externos que pasan a ser colaboradores para ir saldando  las cuentas Kármicas. Y uno se hace responsable por los aconteceres que el Alma eligió vivir con dicho propósito.
Conocer las vidas anteriores no es un juego ni un entretenimiento de salón… Y por lo general, tampoco es divertido. Volverse consciente del dolor que uno causó a otras personas no es divertido… Yo, al menos, salía de las regresiones con un profundo cargo de conciencia y un desolador sentimiento de culpa, que luego aprendí a trabajar y transmutar en compasión y servicio.
También pude constatar que las personas con las que nos vinculamos en esta vida, suelen ser las mismas con las que nos habíamos vinculado en vidas anteriores, aunque ejerciendo en el presente roles diferentes.
¡Qué indescriptible emoción fue descubrir, por ejemplo, al piloto alemán que me hirió en la guerra siendo en esta vida una muy querida amiga y médica personal! (¡Hicimos las paces al fin!)
“Dios no juega a los dados” le dijo Einstein a su amigo Max Born.

El libro que Richard Bach dedicó a su padre y que se titula “Nada es azar” comienza con una cita de su progenitor:


«Si permanecemos alerta, con la mente y los ojos
abiertos, comprenderemos el sentido de las cosas
simples: nos daremos cuenta del significado real de
aquellas situaciones que, de otra forma, encogiéndonos
de hombros, quizás habríamos llamado “casualidad”.»
 
(De una conferencia dictada por Roland Bach.)
 



Paramahansa Yogananda y la reencarnación

 


 Paramahansa Yogananda

En los cien años transcurridos desde el nacimiento de Paramahansa Yogananda, este amado maestro mundial ha llegado a ser reconocido como uno de los más grandes emisarios a Occidente de la antigua sabiduría de la India. Su vida y sus enseñanzas continúan siendo fuente de inspiración y de luz para personas de todas las razas, culturas y credos.
Después de su graduación en la Universidad de Calcuta en 1915, Mukunda hizo votos formales como monje de la venerable Orden Monástica Swami de la India, en cuyo momento recibió el nombre de Yogananda (que significa felicidad, ananda, a través de la unión divina, yoga). Su ardiente deseo de consagrar su vida al amor y al servicio de Dios encontró satisfacción.
Un día de 1920, mientras meditaba en la escuela de Ranchi, Yogananda tuvo una visión divina que le mostraba que era el momento de comenzar su trabajo en Occidente. Inmediatamente partió hacia Calcuta, donde al día siguiente fue invitado a servir como delegado de la India en un congreso internacional de líderes religiosos que se reuniría más tarde ese año, en Boston. Sri Yukteswar confirmó que era el momento adecuado y dijo: «Todas las puertas están abiertas para tí. Es ahora o nunca».
Poco antes de su partida, Yogananda fue visitado por Mahavatar Babaji, el inmortal maestro que restituyó para la época actual, la antigua ciencia del Kriya Yoga. «Tú eres a quien he elegido para difundir el mensaje del Kriya Yoga en Occidente —le dijo Babaji a Yogananda—. Hace mucho tiempo conversé con tu gurú, Yukteswar en una Kumbha Mela; y en aquella ocasión le dije que iba a enviarte a ti para que te preparara. El Kriya Yoga, la técnica científica de realización para conocer a Dios, terminará por difundirse en todos los países, ayudando a unir a las naciones por medio de la trascendental percepción personal que el hombre obtendrá del Padre Infinito».
En 1935, tras su regreso a la India, Sri Yukteswar, su Gurú,  le confirió el más elevado título espiritual de la India: Paramahansa. Literalmente, «cisne supremo» (símbolo de discernimiento espiritual), el título significa que su poseedor ha alcanzado el estadio más elevado de la unión con Dios.
El relato de la vida de Yogananda, Autobiografía de un yogui, se publicó en 1946 (y fue considerablemente ampliado por él en ediciones posteriores). El libro, que constituye un best seller permanente, se ha editado sin interrupción desde su primera aparición y se ha traducido a numerosos idiomas. Es mundialmente considerado como una obra clásica de la literatura espiritual.
En el CAPITULO XXVIII del mencionado libro, Yogananda describe un caso de reencarnación bajo el título “Kashi Renace y es vuelto a Encontrar”.
En el CAPITULO XXXV del mismo libro, bajo el título  “La Vida Crística de Lahiri Mahasaya” Yogananda explica la relación que existía entre Jesús y Juan el Bautista:

“Deja ahora, porque así nos conviene cumplir toda justicia” (1)
 En estas palabras a Juan el Bautista, y al pedirle a Juan que lo bautizara, Jesús reconocía los derechos divinos de su gurú.
Basado en un estudio reverente de la Biblia, desde el punto de vista oriental  y (2) de percepción intuicional, estoy convencido de que Juan el Bautista fue en vidas pasadas el gurú de Jesucristo. Existen numerosos pasajes en la Biblia que infieren que Juan y Jesús, en su última encarnación, eran respectivamente Elijah y su discípulo Elisha. (Tal es su pronunciación en el Antiguo Testamento. Los traductores griegos lo deletrearon como Elías y Eliseo, y aparecen en el Nuevo Testamento en esta última forma).
El verdadero fin del Antiguo Testamento es la predicción de Elías y Eliseo: “He aquí que yo os envió a Elías el profeta, antes de que venga el día de Jehová, grande y terrible” (3).
Así Juan (Elías), “antes de la venida del Señor”, había nacido con alguna anticipación para servir de heraldo a Cristo. Un ángel se le apareció a Zacarías, el padre, para dar testimonio de que su hijo venidero, Juan, no sería otro que Elías (Elijah). “Mas el ángel le dijo a Zacarías: “No temas, porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabeth te parirá un hijo, y le llamarás de nombre Juan... y muchos de los hijos de Israel se volverán hacia el Señor su Dios; porque irá delante de él el espíritu y virtud de Elías, para orientar los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo perfecto” (4)
Jesús, inequívocamente, identificó dos veces a Elías como Juan: “Mas os digo, que ya vino Elías, y no lo conocieron...” Los discípulos entendieron entonces que les hablaba de Juan el Bautista (5). Otra vez Jesús dijo: “Porque todos los profetas, y la ley, hasta Juan profetizaron. Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir” (6).
Cuando Juan negó que él fuera Elías (7), quiso decir que en la modesta vestidura de Juan, ya no venía con la alta investidura exterior de Elías (Elijah), el gran gurú. En su encarnación anterior ya él le había dado el “manto” de su gloria y su riqueza espiritual a su discípulo Eliseo (Elijah). “Y Eliseo dijo: Ruégote que las dos partes de tu espíritu sean sobre mí. Y el le dijo: Cosa difícil has pedido; sin embargo, si me vieres cuando fuere quitado de ti, serte ha hechos así. Y tomó el manto de Elías, que se le había caído...” (8)
Los papeles se habían cambiado, porque Elías-Juan ya no necesitaba ostensiblemente ser el gurú de Elisha-Jesús, entonces perfecto en realización divina.
Cuando Cristo fué transfigurado en la montaña (9), fue a su gurú Elías y a Moisés a quienes vio... Una vez más, en su hora postrera, en la cruz, Jesús pronunció el nombre divino: “Eli, Eli, ¿lama sabachthani?”, es decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Algunos de los que estaban allí cerca, cuando oyeron esto, dijeron: “Este hombre invoca a Elías... veamos si vendrá Elías a librarle” (10)


1 Marcos, III-15
2 Muchos pasajes bíblicos revelan que la ley de la reencarnación era ya comprendida y aceptada. Los ciclos de reencarnación son una explicación más razonable para los diferentes estados de evolución en que se encuentra la humanidad, mejor que la teoría común occidental de que algo (la conciencia del ego) sale de la nada, persiste con variantes de lozanía por treinta o noventa años y luego regresa a su original vacío. La naturaleza inconcebible de tal estado es un problema bueno para deleitar el corazón de los letrados de la Edad Media.

3 Malaquías, IV-5.
4 San Lucas, I-13/17.
5 San Mateo, XVII-12/
6 San Mateo, I-21.
 7 San Juan, I-21.
 8 II de los Reyes, 9/14.
 9 San Mateo, XVII-3.
10 San Mateo, XXVII-46/49.


Y en su libro “El Romance Divino”, Paramahansa Yogananda dice sobre la reencarnación:

“El recuerdo de vidas pasadas también desapareció de tu mente. Si todas las neuronas estuvieran activadas, podrías recordar todo. Recuerdo muchas de mis encarnaciones anteriores. No es una creencia; puedes probar eso, y he comprobado mis recuerdos de vidas pasadas. Varias personas me han escuchado mencionar una vida anterior donde viví durante muchos años en Inglaterra. He vivido bien en mi mente las experiencias de esa vida.
Hubo algunos detalles sobre la Torre de Londres que recuerdo muy bien, y cuando fui a Inglaterra en 1935, comprobé que los lugares eran exactamente como los imaginaba. Desde niño también sabía que en una encarnación anterior había vivido cerca del mar. Cuando era niño, solía ver internamente muchos lugares y eventos de esa encarnación. Cuando comenté el tema algunas personas se rieron de mí pero ya no se ríen. He podido probar que las visiones que tuve cuando era niño eran hechos reales.
Si estás tranquilo y te concentras lo suficientemente profundamente como para alcanzar un estado de conciencia cósmica, podrás recordar hasta los detalles más borrados de todas las experiencias pasadas, porque todo queda registrado en tu cerebro.”



domingo, 6 de agosto de 2023

Edgar Cayce, el profeta durmiente

 


Egdar Cayce fue uno de los psíquicos más célebres de Estados Unido, poseedor de  facultades de clarividencia y percepción extrasensorial. Entraba en estado de trance hipnótico durante sus llamadas «lecturas»  y respondía a las preguntas de un individuo. Estas lecturas mencionaban, al principio, la salud física del individuo. Fue un gran investigador de la reencarnación por medio de «regresiones» a vidas pasadas. Mucha gente lo visitaba para buscar ayuda a sus males y dolencias. La ARE (Asociación para Investigación e Iluminación) conserva actualmente todas las lecturas, unas 14.000, de las que 8.500 se dedican a temas de salud.

El libro “EL RÍO DE MI VIDA” es el apasionante relato de la existencia de un ser cuyo nombre se ha convertido en una leyenda. Thomas Sugrue, que tuvo durante muchos años una estrecha relación con Cayce y su familia, cuenta en estas páginas la historia de cómo Edgar Cayce descubrió sus asombrosos dones psíquicos, que de inmediato le condujeron a llevar una vida dedicada por completo a ayudar a los demás. Edgar Cayce practicó el diagnóstico médico por medio de la clarividencia durante cuarenta y tres años. Su legado incluye más de catorce mil informes. Utilizó su don para prescribir curaciones a los enfermos e impartir consejos espirituales y guía vocacional cuando ello le era solicitado. Se puede afirmar que, sin duda, las vidas de cientos de miles de personas se han visto influidas positivamente por el trabajo de Edgar Cayce, por sus profecías, por sus visiones y por los diagnósticos y las recomendaciones médicas que prescribía mientras se hallaba en trance, y existe un gran número de personas que atestiguan sin vacilar sobre la exactitud de sus diagnósticos y sobre la eficacia de sus sugerencias y tratamientos. Es éste un vívido retrato de la vida de Edgar Cayce, quien revelaba sus extraordinarios poderes de curación mientras permanecía en un estado de trance profundo. Cuando despertaba no recordaba nada de lo que había dicho, por lo que una secretaria escribía taquigráficamente cada palabra que él pronunciaba, y hoy sus lecturas son un valiosísimo caudal literal de la íntima visión de un sanador psíquico en plena actividad. Además del apasionante relato sobre la vida de Edgar Cayce, esta historia novelada nos presenta también su filosofía y parte de las historias clínicas.

Su libro sobre Reencarnación es una obra altamente ilustrativa que desvela la realidad oculta con la que todos convivimos: el eterno renacer. Contiene misteriosos relatos de personas que han vivido anteriormente, así como pruebas notables de la existencia de una fuerza unificadora que se difunde por el universo, eternamente. Argumentos convincentes a favor de la reencarnación, expuestos y documentados por el vidente posiblemente más importante de América.


Link al video sobre su biografía https://www.youtube.com/watch?v=nqv-rBNjitQ




Francisco Villagrán (oriundo de la Ciudad de Corrientes, periodista, escritor y ex corresponsal de la Revista Cuarta Dimensión de Argentina) , en un artículo especial para “El Litoral” escribió:

A través de la historia de la humanidad las distintas religiones han desarrollado teorías en torno a la reencarnación, muchas como la hindú y la tibetana creen firmemente que después de la muerte nuestra alma puede reencarnarse en otra persona que está por nacer. Hay casos increíbles que respaldan esta afirmación, comprobados fehacientemente y con fundamentos.

Todos hemos vivido muchas vidas en el pasado y viviremos muchas más en el futuro, según asegura el Dr. Edgar Cayce, uno de los más famosos psíquicos e investigadores en toda la historia, que dedicó prácticamente toda su vida a investigar la posibilidad de que después de la muerte física, el alma pueda volver a reencarnar en el mundo tridimensional de acuerdo a los merecimientos de vidas anteriores. Y la polémica surge, con serios estudios científicos por un lado y milenarias costumbres que son aceptadas a lo largo de los años sin discusión, por otro, es lo que comúnmente se denomina como el famoso “deja vù” (algo ya visto o vivido, en francés). A muchas personas les pasa que recuerdan lugares o personas como si las conocieran de antes, o si ya hubieran vivido en alguna ciudad o un pueblo. Esto no tiene una explicación racional o lógica y muchos lo aceptan como experiencias vividas en vidas pasadas por el alma que por ahí recuerda.

El Dr. Cayce sostiene en el transcurso de sus investigaciones, que el propósito del hombre sobre la Tierra es vivir, a través de una serie de reencarnaciones, aprendiendo lecciones de cada una hasta que hayamos logrado alcanzar casi la perfección de nuestros espíritus, tal como eran al principio, cuando Dios los creó. Los increíbles logros obtenidos en el campo de estudios del psiquismo por el Dr. Cayce durante más de 50 años, han asombrado a los expertos de muchos países occidentales. La memoria de nuestras vidas pasadas permanece intacta en nuestra mente, de nuestro subconsciente y aunque conscientemente somos incapaces de evocarlos, estos recuerdos influencian el modo en que vivimos nuestras vidas actuales.

En el subconsciente existe un registro de todas las vidas anteriores en nuestra alma, no sólo en este planeta o en este sistema solar, sino también las que hemos tenidos en otras áreas del espacio. La mente subconsciente no solo recuerda los sucesos sino también a todos aquellos que conocimos en vidas pasadas y los reconocemos. Se cree que cuando nacemos, nuestra alma olvida las vidas pasadas y comienza una nueva vida “desde cero”. Por allí esporádicamente puede tener fogonazos o recuerdos de vidas pasadas, cuando se dan las circunstancias actuales. El sentimiento de haberla visto ya en otra parte, que a menudo experimentamos cuando conocemos a una nueva persona, o ese sentimiento inexplicable de disgusto o de simpatía cuando nos presentan a alguien, es simplemente que la mente subconsciente no solo recuerda los sucesos, sino también a todos aquellos que conocimos en vidas pasadas y nuestra mente los reconoce como alguien a quien ya habíamos conocido en una vida pasada y le resulta familiar. Un ejemplo perfecto  es el amor a primera vista, según el Dr. Cayce, que murió en 1945 a la edad de 68 años, un alma puede escoger entre ser hombre o mujer. También puede elegir las circunstancias en que se dará ese nacimiento, incluyendo padres, familia y lugar, obstáculos personales que deberá sortear.

Diagnóstico a distancia

Incuestionablemente los fenómenos psíquicos del Dr. Cayce son los más documentados en toda la historia, incluyendo el diagnóstico de gente enferma que él nunca vio y que, además, se encontraba a miles de kilómetros de distancia y sus numerosas predicciones del futuro. Hoy en día, la División de Estudios de la Fundación Dr. Edgar Cayce para la investigación médica, estudia los conceptos de las funciones del cuerpo descriptas en los voluminosos escritos del Dr. Cayce. Tanto sus diagnósticos como sus prescripciones médicas fueron extraordinarios. Un hombre sin educación, nacido en una granja de Kentucky en 1877 y con no más del 5° año de primaria, asombró a los más experimentados hombres de medicina por sus conocimientos en el campo de las drogas, medicamentos y hierbas curativas. Y por si esto fuera poco, tenía la capacidad de sanar a sus pacientes con el solo toque de sus manos y con una oración. Mucho más notable fue el hecho de que todos sus diagnósticos médicos, profecías y lecturas sobre vidas pasadas, fueron hechas mientras dormía, ganándose por esta razón el título de “El Profeta durmiente”.

Entre 1920 y 1930, mientras el mundo se maravillaba por sus habilidades, Cayce se veía así mismo como una persona que no tenía nada de anormal, Después de todo, explicaba, el conocimiento yace en la mente subconsciente y puede ser manipulado. Al principio, sus revelaciones sobre la reencarnación le provocaban una embarazosa incomodidad y muchas confusiones, ya que era un cristiano fundamentalista. Sin embargo, mientras estudiaba la Biblia, descubrió que Jesús hablaba de la reencarnación, y que muchas sectas judías y los cristianos de los primeros tiempos, creían que las almas renacían muchas veces. Pero los primeros líderes de la Iglesia, decía Cayce, ocultaron todo lo relacionado con la reencarnación porque temían que las personas no siguieran sus reglas si sabían que tenían muchas oportunidades de corregir los errores cometidos en la vida presente. Descartaron toda noción de que cualquiera pueda tener una segunda oportunidad, incluso una tercera y hasta una cuarta. A través de los años, Cayce dio más de 14.000 conferencias a gente de todo el mundo. Las transcripciones de estos trabajos sentaron las bases para más de 300 libros sobre el trabajo de Cayce. Los misterios de la reencarnación de Edgar Cayce, se hallan plasmados en el libro “Intimidades a través del tiempo”.

Mientras que para las escuelas evolucionistas la reencarnación es una necesidad inapelable, para la mayoría de los occidentales que creen en ella, la reencarnación constituye un deseo de vida por el que suspiran, para el budismo ortodoxo, reencarnar es siempre una desgracia, una prisión que nos mantiene sometidos en el torbellino incesante de las distintas vidas. 


sábado, 5 de agosto de 2023

Brian Weiss "Muchas vidas, muchos maestros"

 


El doctor Brian Weiss, jefe de psiquiatría del hospital Mount Sinai de Miami, relata en éste, su primer libro, una asombrosa experiencia que cambió por completo su propia vida y su visión de la psicoterapia.

Una de sus pacientes, Catherine, recordó bajo hipnosis varias de sus vidas pasadas y pudo encontrar en ellas el origen de muchos de los traumas que sufría. Catherine se curó, pero ocurrió algo todavía más importante: logró ponerse en contacto con los Maestros, espíritus superiores que habitan los estados entre dos vidas. Ellos le comunicaron importantes mensajes de sabiduría y de conocimiento.

Este relato, profundamente conmovedor, punto de encuentro entre ciencia y metafísica, constituyó un extraordinario best seller y sigue siendo de obligada lectura en un mundo convulsionado, en especial para los que buscan un sentido espiritual.

En su célebre obra Muchas vidas, muchos maestros, el doctor Brian Weiss relata su investigación sobre el poder curativo de la regresión a vidas anteriores. 

BIOGRAFÍA

Brian Weiss (Nueva York, 6 de noviembre de 1944) es un médico y psiquiatra estadounidense, conocido por sus investigaciones sobre: la reencarnación, la regresión de vidas pasadas, la progresión en vidas futuras, y la supervivencia del alma humana después de la muerte.

Graduado con honores en las universidades de Columbia (Nueva York) y Yale, trabajó como profesor en la Universidad de Miami. Fue jefe del área de psiquiatría del Mount Sinai Medical Center (Miami Beach).

En 2002 era psiquiatra de la Universidad de Bellevue (Nueva York) y se desempeñaba como director del departamento de Psiquiatría en el hospital Monte Sinaí.

Terapia de regresión

Durante su práctica psiquiátrica, investigó y elaboró metodologías para trabajar la regresión a vidas pasadas.

Ha realizado esta experiencia de regresión en más de cuatro mil pacientes en su consultorio en Miami, Florida.

Recordar situaciones traumáticas del pasado ayuda a curar los traumas, esta técnica es muy similar al psicoanálisis.

La existencia de vidas pasadas se puede validar, por los casos que muestran características como: 

que las personas hablan lenguas extranjeras que nunca aprendieron ni escucharon (xenoglosia);

que encontraron en esta vida los hijos que tuvieron en una vida anterior y esos hijos confirman las experiencias. 

Otros casos, comprobables en la práctica, es cuando durante la regresión mencionan datos específicos o detalles (lugares, fechas, nombres) de los cuales nada sabían, que luego pueden ser encontrados en realidad.

Es autor de varios trabajos relacionados con el amor y la creencia en la reencarnación, esta última abordada a través de experiencias narradas por sus pacientes en estado de hipnosis psiquiátrica, asistiendo al nacimiento de la terapia regresiva a vidas pasadas. 

Sus tesis han generado polémica en la comunidad científica. Sus detractores -principalmente otros doctores como Steven Novella y David Gorski, o escépticos de la categoría de James Randy- han criticado sus creencias por alejarse de la academia.

Brian Weiss es un invitado habitual en programas de alcance nacional en EUA como Oprah, Coast to Coast AM, Larry King Live, y 20/20. Desarrolla workshops en el Omega Institute for Holistic Studies de NuevaYork.

Sus Obras

1988 - Muchas vidas, muchos maestros

1993 - A través del tiempo

1997 - Lazos de amor (solo el amor es real)

2001 - Los mensajes de los Sabios

2002 - Meditación: El logro de la paz interior y tranquilidad en su vida

2003 - Espejos del tiempo: la regresión de Uso físico, emocional y curación espiritual

2010 - El efecto gratitud ("The gratitude Effect")

2004 - Eliminar el estrés, buscar la paz interior

2006 - Muchos cuerpos, una misma alma

2012 - Los milagros existen. El poder sanador de los recuerdos de vidas anteriores


Aquí dejo el link para acceder al audiolibro completo en español.









Thorwald Dethlefsen y sus argumentos sobre reencarnación


Thorwald Dethlefsen es un escritor alemán estudioso del ocultismo y la astrología aplicada al diagnóstico psicológico. Realizó durante los años 70 varios experimentos con hipnosis, y desarrolló la terapia de la reencarnación de la curación, utilizada todavía hoy por algunos terapeutas.

En el capítulo siete de su libro "Vida u destino humano" [1] se refiere específicamente a la reencarnación como un proceso natural que obedece al ritmo y polaridad de la vida.

Hace miles de años, los sabios escribieron en el Kybalion: "Nada está en reposo, todo se mueve, todo es vibración. Todo es flujo y reflu­jo, todo tiene su tiempo, todas las cosas suben y caen, la oscilación del péndulo se ve en todo, la oscilación hacia la izquierda equivale a la que va hacia la derecha, el ritmo compensa." vivir y estar muerto no es más que un ritmo como inhalar y exhalar, vigilia y sueño, sólo que su dimensión mayor dificulta al hombre verlo en su totalidad. La experiencia ratifica también aquí la validez de la ley de que un polo evoca a su polo opuesto: la vida exige la muerte, lo único seguro a la hora del nacimiento de  un ser vivo  es .el hecho de que algún día tendrá que morir. La muerte sigue a la vida con la misma seguridad con que la exhalación sigue a la inhalación. Y según la misma ley la muerte exige nuevamente la vida.

Dice Dethlefsen; "Esta peregrinación rítmica del alma a través de la vida y la  muerte se llama, desde antiguos tiempos la transmigración de las almas o reencarnación (encarnación reiterada). Platón sabía de esto lo mismo que Goethe. Digo a propósito "sabía" y no "creía" porque la reencarnación no es una cuestión de creencia, sino de capacidad de percepción filosófica. Todo el mundo tiene derecho a creer en otra cosa que la reencarnación, pero debería tener bien en  claro que una hipótesis sin reencarnación tiene un  aire absurdo, 'porque solamente la reencarnación está en armonía con todas las leyes de este universo. Hemos definido el alma como conciencia y nos dimos cuenta que es esta conciencia del yo la que hace posible la continuidad de la experiencia constante del "mismo" yo, a pesar del cambio permanente del cuerpo material a través de muchas décadas de vida. La continuidad de la identidad empero, no se extiende solamente sobre los años de la vida terrenal, sino sobre el ritmo completo, cuyas fases llamamos la vida y la muerte. Es el alma la que en forma alternativa colecciona en una envoltura corporal sus experiencias en esta tierra, para vivir después una fase compensatoria, desprendida de la materia, que llamamos "muerte". La muerte no es "no ser", sino es solamente otra forma de ser polarmente opuesta. Así pues, morir no es más que traspasar aquel umbral que separa los dos reinos; de los vivos y de los muertos."

Y continúa explicando: "Solamente la cadena de las encarnaciones individuales, con las diferentes clases de un determinado tipo de colegio, Lo que nosotros llamamos una vida terrenal, corresponde a un grado escolar con sus deberes, problemas, dificultades, éxitos y fracasos. A tal período de aprendizaje le sigue un tiempo de vacaciones, donde a veces se tienen que repetir procesos de aprendizaje defectuosos u omitidos. Después de las vacaciones viene un nuevo período de clases. Lo que importa ahora es cuánto de todo el plan de estudios del último año se ha integrado a la conciencia. Según el caso, se continúa en la clase inmediatamente superior o se tiene que repetir el año."

Ese párrafo me resultó especialmente sorprendente, pues lo mismo nos enseñó el doctor Edward Bach y que escribió en su libro "Cúrese usted mismo".

Continúa explicando Dethlefsen: "Comprender el destino en su totalidad sólo es posible frente al telón de fondo de la reencarnación. Si se mira una vida aislada, entonces sí se podría dudar de la significación del poder del destino y por eso para algunos la duda se trueca en desesperación. Es evidente que no tienen en esta vida el mismo punto de partida y, ¡esto sí que no es por culpa de la sociedad! Tanto desde el punto de vista religioso como del ateo es bastante difícil de explicar a alguien por qué justamente él tiene que ser mudo o paralítico, lisiado o débil mental y por qué vio así la luz en este, "el mejor de todos los mundos", sin tener en cuenta el punto de vista de la re¬encarnación. Ni siquiera una indicación sobre las decisiones insondables de Dios sirve en casos así para transmitir una percepción de que todo esto tiene un significado."

La Ley del Karma

Esta relación de causa y efecto entre los actos del pasado y el transcurso del destino actual se llama en general el Karma. El Karma es la ley del equilibrio que se encarga de confrontar al hombre una y otra vez con el mismo tipo de problema hasta que haya re¬dimido el problema con su acción y se haya subordinado a la ley. De esta manera cada acto y hasta cada pensamiento se tornan in¬mortales e imborrables. Todos los actos y todos los pensamientos esperan ser compensados por un movimiento en la dirección opuesta.

La ley del Karma exige que el hombre asuma total responsabilidad por su destino, un paso que el hombre de nuestro tiempo no quiere dar. Es muy comprensible el rechazo de gran cantidad de personas hacia la enseñanza de la reencarnación, ya que, con mucho esmero y trabajo se han fabricado teorías al parecer perfectas, que liberan al hombre de su responsabilidad para consigo mismo y proyectan las culpas hacia la sociedad, los virus o las malas casualidades. Es comprensible que se espanten ante la  mera idea de desenmascarar esas teorías refinadas de la astucia humana como estafa frente a sí mismo, dejando que se derrumben y que el individuo vuelva a buscar lisa y llanamente la culpa en su propio ser. Quien busca el sentido, primero encontrará la culpa. Si acepta la culpa, se le revelará el sentido.

Continuamos aprendiendo de Dethlefsen: "Muchas veces se oye la objeción de que sería bastante tonto y poco práctico olvidar siempre todo el saber que se ha acumulado a través de muchas encarnaciones y volver a empezar cada vez desde cero. Otros argumentan de manera opuesta; dicen que seguramente tiene su razón de ser no poder recordar las encarnaciones anteriores y de ahí deducen una prohibición de tornar consciente el saber sobre el pasado.

Pero no es cierto que se olvide el saber de las encarnaciones anteriores y que siempre se empieza de nuevo; sucede lo contrario. El hombre arranca en cada encarnación en su nivel evolutivo alcanzando hasta entonces. Generalmente se confunde el conocimiento concreto con la madurez que resulta del saber y saber hacer. Esto se podría comparar con las muchas cosas concretas aprendidas en el colegio, que hoy ya no sabemos. Pero la ocupación con estas cosas concretas y el propio proceso de aprender nos han educado, efecto que sigue existiendo aún cuando se pierda lo concreto. El efecto de aprender consiste en la ampliación de la conciencia, siendo de poca importancia el objeto mismo que estudiamos. Un juego de lectura sirve para aprender a leer; una vez alcanzado ese fin, ya no tiene valor para nosotros.

Todo lo que hemos aprendido en la cadena de nuestras encarnaciones, se refleja en la madurez y en el nivel de conciencia con el que hemos nacido ahora. Es justamente esto lo que produce las diferencias de inteligencia, madurez, capacidad, etc. La psicología sigue discutiendo el tema de si la inteligencia se hereda o se aprende. La respuesta es: ni lo uno, ni lo otro. El alma trae consigo un cierto nivel de evolución, que nada tiene que ver con la herencia ni tampoco es una cuestión de las muy citadas influencias del medio  ambiente.

Los hombres no son todos iguales, tampoco en nuestros tiempos en que las voces que piden la nivelación son cada vez más fuertes. La igualación nada tiene que ver con la justicia, la manera de pensar jerárquica nada tiene que ver con la dictadura. Si en nuestra comparación las distintas encarnaciones corresponden a distintos grados de una escuela, entonces las distintas personas pertenecen a clases  de aprendizajes distintas. A nadie se le ocurriría exigir a un niño de tercer curso que ejecute cálculos integrales. Cada uno tiene sus deberes y sus problemas según el escalón donde se encuentra en ese momento. No hay problemas objetivos y por eso nunca podrá haber soluciones válidas para todos. Los cálculos de fracciones le parecen muy, pero muy difíciles al niño de primer curso, para el de segundo año son un juego. Ambos enfoques son subjetivamente acertados, pero en nada conciernen al cálculo de fracciones. Lo mismo pasa con todos los problemas humanos. Fácilmente se olvidan los diferentes niveles de conciencia de los hombres, cuando se trata de que un cierto problema sea accesible para todos y cuando se pretende obtener soluciones obligatorias para todos. Las capacidades de vidas anteriores se traen a la actual encarnación como talentos, si tienen sentido y son útiles para cumplir con el deber actual. Las capacidades que no tienen nada que ver con el deber actual de esta vida se "olvidan" por así decir y esto está bien porque lo único que harían sería distraer al individuo de su actual plan de aprendizaje.  Si se traen a esta vida talentos anteriores a través de una intromisión externa, a pesar de que esta capacidad no se hubiera demostrado por sí misma como un talento, se distrae eventualmente al paciente de su verdadero camino. Nuestra manera de pensar centrada en la utilidad da demasiado valor a las cosas en sí, olvidando que no son más que medios auxiliares. Hacer música o pintar no tiene ningún valor en sí, sino únicamente en relación a la persona que lo hace. Hacer música puede ser una fuente de profunda experiencia, pero una vez integrada a la conciencia, esa fuente ya no se necesita más."

"Si alguien fue un músico genial hace quinientos años, no por eso la música tiene que desempeñar necesariamente un rol en esta vida. Porque si el alma ha aprendido todo lo posible a través del contacto con la música, ésta ya no tiene mayor valor para ella."

***

[1] Dethlefsen, Thorwald. La reencarnación En: Vida y destino humano; capítulo 7 Ed. Edaf S.A - 1984  ISBN: 9788471669759