martes, 16 de enero de 2024

El asombroso caso de la niña Shanti Devi

 

Shanti Devi nació en Delhi, India, en 1926 en el seno de una familia acomodada, económicamente. A los cuatro años aproximadamente la pequeña comenzó a repetir una extraña historia. Contaba con dramática elocuencia los recuerdos de otra existencia en la cual había vivido bajo el nombre de Ludgi en compañía de Kedarnath, su esposo, y de sus tres hijos.

Describía minuciosamente su antiguo hogar del cual daba además la dirección afirmando que estaba en la ciudad de Muttra al sudeste de Delhi, antiguamente Mathura, gran centro político, religioso y artístico en los siglos III y II A.C.

Los padres al principio creyeron que se trataba de los balbuceos de una criatura algo solitaria que pasaba gran parte del tiempo jugando con muñecas. A pesar del paso del tiempo, la niña seguía repitiendo la misma historia, transformándose en una especie de trauma obsesivo, y la familia, temiendo que la niña sufriese algún desorden mental, la llevó al médico. El facultativo, que estaba al tanto del caso, la examinó en su consultorio y luego la interrogó.

Shanti narró nuevamente al médico lo que éste ya sabía de boca de su padre y agregó que había muerto durante el parto de su tercer hijo en Muttra a fines de 1925, es decir, casi un año antes de su nacimiento oficial en Delhi. El médico pidió detalles de aquel embarazo y la pequeña le aportó un cuadro completo del proceso físico y mental de ese estado, que sólo una mujer encinta podría haber vivido.

Este médico, al igual que otros que la investigaron años más tarde, concluyó que Shanti Devi estaba sana de cuerpo y mente aunque en su diagnóstico no podía explicar científicamente la naturaleza de aquella extraña historia.

Interviene Kishen Chand

Cuando Shanti cumplió nueve años, su tío abuelo, el profesor Kishen Chand, decidió hacer algo que hasta aquel momento a nadie se le había ocurrido. El anciano escribió una carta al tal Kedarnath y la envió a Muttra a la dirección que tantas veces había repetido la niña. Entre los parientes y amigos de la familia Devi se creó una gran expectativa. ¿Existiría realmente Kedarnath y viviría en Muttra?

La misiva llegó finalmente a su destinatario. La niña no había mentido o inventado. La reacción del viudo después de leer las líneas donde Kishen Chand le narraba la fantástica historia y lo invitaba a viajar a Delhi para encontrarse con la familia Devi, fue una combinación de sorpresa y temor.

Kedarnath pensó en un principio que Chand pensaba chantajearlo o despojarlo de parte de sus bienes gananciales que había heredado al fallecer su esposa Ludgi en 1925.

Pero envuelto en sus temores y preocupado por aclarar lo antes posible aquel sospechoso asunto, decidió que lo prudente sería quedarse en Muttra y escribirle a su primo hermano que residía entonces en Delhi, explicándole la situación. En la carta, Kedarnath le pedía a su pariente que visitara de incógnito a la familia Devi con cualquier excusa y le hiciese conocer su impresión de la honorabilidad y honestidad de sus miembros a vuelta de correo.

La visita del primo de Kedarnath

El primo de Kedarnath hizo exactamente lo que se le había pedido. En primer lugar pidió discretamente referencias a los vecinos sobre la reputación de los Devi (que era excelente), luego, para completar su misión, inventó una excusa comercial y visitó cierta noche a la familia.

Golpeó la puerta de la casa, y Shanti, que estaba ayudando a su madre en la cocina, corrió a abrir la puerta de entrada. Como la niña se demoraba la señora Devi fue a ver qué ocurría y encontró a su hija muda de estupor y temblando frente al recién llegado que estaba no menos sorprendido, pues Shanti, que jamás en su vida lo había visto, lo había reconocido de inmediato como el primo del esposo que alguna vez también había vivido cerca de su hogar en Muttra.

Emocionado por todos los detalles que la niña le daba de la vida familiar de Kedarnath, el joven reconoció finalmente ser el primo del viudo y confesó al padre de Shanti, que acababa de llegar a la casa, el verdadero propósito de su visita. Afirmó además que, en efecto, todo lo que había dicho la pequeña Shanti era rigurosamente cierto. Kedarnath vivía en Muttra con sus tres hijos. Su esposa Ludgi había fallecido al tener su tercer hijo en 1925.

La madre de Ludgi, una anciana viuda, habitaba una casa en las proximidades de la de su yerno. El primo de Kedarnath relató esto cuando Shanti ya se había ido a dormir, pues no quería perturbar aún más a la niña después de la inusual experiencia de la velada. Entretanto se unió a aquella tertulia el profesor Kishen Chand y en concilio de familia, con la anuencia del primo de Kedarnath, se acordó que el señor Devi pagaría los pasajes de tren para Kedarnath y su hijo primogénito hasta Delhi.

Los presentes se comprometieron a no revelar bajo ninguna circunstancia estos planes a Shanti.

La llegada de Kedarnath y el impacto de la prensa

Quince días después llegó Kedarnath a la casa de los Devi acompañado por el menor de sus tres hijos. Para Shanti, que nada sabía del arreglo, fue otra dramática sorpresa. Besó a Kedarnath, lo saludó como si reamente fuese su esposo, abrazó y apretujó contra el pecho al niño que echó a llorar asustado por el extraño comportamiento de aquella pequeña desconocida. La escena fue conmovedora para Kedarnath y la familia Devi.

Hubo llanto, admiración, estupor y curiosidad. Kedarnath se convenció de lo infundado de sus primeros recelos, pero estaba muy confundido y no lograba entender a esa niña que hablaba de cosas íntimas y comunes, familiares únicamente a él y Ludgi, su difunta esposa. El hombre, totalmente desconcertado, regresó con su hijo aquel mismo día a Muttra. El hecho ya había trascendido lo familiar para tomar estado público.

El señor Desh Bandu Grupta, por ejemplo, presidente en aquel tiempo de una importante cadena de publicaciones (la All-India Newspaper Publishers Association) y Delegado en el Parlamento de la India, ordenó llevar a cabo una encuesta del caso que tuvo carácter semioficial. Se nombró una comisión ad honorem encabezada por el propio Grupta para someter a Shanti Devi a una prueba final y concluyente sobre lo que, en la India al menos, se consideraba una irrefutable evidencia viviente de la reencarnación.

La comitiva integrada por la niña, sus padres, Desh Bandu Grupta, Tara C. Mather, un notario de renombre, y otros notables de Delhi partieron una mañana en tren rumbo a Muttra. En el convoy había un alto número de periodistas locales y extranjeros ávidos por saber cuál sería la reacción de Shanti cuando llegase a la ciudad que la había visto nacer en su vida anterior.

El reconocimiento

La estación de Muttra estaba repleta de curiosos. A su arribo Shanti dio la sensación de caer en trance. Echó a andar como una sonámbula a través de las sinuosas calles de la antigua ciudad seguida por la comitiva y una heterogénea muchedumbre. La pequeña reencarnada se detenía por momentos frente a algún bazar, luego continuaba avanzando para retroceder en alguna esquina y retomar su camino. Llegó por fin hasta la casa de Kedarnath, y entró.

Allí vio nuevamente a su hijo primogénito, reconoció al segundo pero no pudo identificar al tercero, cuyo parto le había causado la muerte. Kedarnath aprovechó aquella visita para preguntarle a Shanti si recordaba qué había hecho Ludgi con unos valiosos anillos que él le había regalado antes de su muerte y que no había podido encontrar desde entonces.

La niña, sin vacilar, le señaló un lugar en el jardín y le explicó que ella, es decir Ludgi, los había enterrado dentro de una caja. El hombre cavó superficialmente en el sitio indicado y los halló.

Shanti Devi encontró de la misma forma, sin conocimiento o ayuda previa, la casa de la que fuese su otra madre y cuando la vio salió corriendo a su encuentro y la besó con el rostro bañado en lágrimas. En todas las ocasiones las escenas eran patéticas y hasta los más cínicos observadores se vieron forzados a aceptar que aquellas demostraciones eran espontáneas, inexplicables y auténticas. La posibilidad de un fraude había quedado excluida, pero los expertos no se ponían de acuerdo con respecto a la esencia del fenómeno en sí.

¿Era una manifestación histérica, paranormal, o era Shanti Devi la reencarnación de Ludgi Kedarnath?

Final

Hasta el presente sigue siendo el caso más impactante y mejor documentado que intenta demostrar la realidad de la reencarnación. La publicidad resultó desastrosa para la vida de La reencarnada de Delhi, como se la conoció a Shanti. Sus parientes, esposo e hijos del pasado, acosados por el desfile de curiosos de todo el mundo, cortaron toda relación con Shanti hasta el presente. Cuando se hizo mujer, tuvo que luchar para vivir con su realidad.

Hasta hace unos años residía en Nueva Delhi y trabajaba en una oficina pública, viviendo en soledad y resignada. El profesor Indra Sen, del Instituto Sri Aurobindo de la ciudad de Pondichery en la India, posee el archivo completo de este enigmático caso (en el año 1958 el Washington Post norteamericano publicó algunas notas y entrevistas con Shanti Devi).

Los hombres de ciencia y los investigadores que trabajaron en el caso, concluyeron que una niña nacida en Delhi, India, en 1926, parecía recordar con notable claridad otra existencia vivida en Muttra y separada por el tenue velo de la muete.

Shanti Devi ha escrito libros sobre su caso y la reencarnación en general, y también se ha hablado de ella en muchos libros, conferencias y documentales.

FUENTE: (https://www.lr21.com.uy/comunidad/165871-reencarnacionel-asombroso-caso-de-la-nina-shanti-devi)

Nota: La noticia de la reencarnación de Shanti Devi comenzó a darle la vuelta a la India hasta llegar a oídos del mismísimo Mahatma Gandhi, quien después de conocer a ‘La reencarnada de Delhi’ y escuchar su relato, ordenó una comisión para investigar el caso a profundidad. Cuando los resultados fueron concluyentes y se demostró que la niña no mentía, Gandhi corroboró su apoyo al caso.

 

Omm Seti, la egiptóloga británica que conoció a Seti I

 


FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC (https://historia.nationalgeographic.com.es/a/omm-seti-egiptologa-britanica-que-conocio-a-seti-i_15400)

 

Dorothy Louis Eady, conocida como Omm Seti, dedicó su vida al estudio y conservación del templo de Seti I en Abydos. Esta mujer, respetada por egiptológos de todo el mundo, afirmó hasta el final de sus días que era la reencarnación de una antigua sacerdotisa egipcia.

Dorothy Louis Eady (1904-1981), más conocida como Omm Seti, ha sido una de las figuras más controvertidas que ha dado la moderna egiptología. Esta británica pasó la mayor parte de su vida cuidando del templo de Seti I en Abydos y diciendo que era la reencarnación de una sacerdotisa llamada Bentreshyt, que fue amante de Seti, el padre del gran Ramsés II.

Esta extraordinaria historia empezó cuando, a los tres años, Dorothy tuvo un grave accidente en su casa de Londres. La pequeña se precipitó por las escaleras y el médico que acudió a auxiliarla sólo pudo certificar su muerte. Pero una hora después, la niña había recobrado la vida y estaba como si nada jugando sobre la cama. Años más tarde ella misma afirmaría que "alguien" regresó del pasado más remoto para revivirla.

Un año después de su accidente, en 1908, la niña empezó a tener extraños sueños en los que veía un gran edificio rodeado de columnas y de exuberantes jardines repletos de árboles frutales. Cuando se despertaba, les decía a sus padres con desesperación: "¡Quiero volver a casa!". Sus padres no entendían nada de lo que le ocurría a su hija y no hacían más que formularle preguntas que Dorothy no sabía responder.

Pero pronto salió a la luz qué era lo que atormentaba a la pequeña Dorothy. Durante una visita al Museo Británico acompañada de sus padres, cuando la familia entró en la sala de antigüedades egipcias, la niña corrió a besar los pies de las estatuas ante el asombro de todos, mientras exclamaba que aquella era su gente y que quería regresar a su casa en Egipto. Pero ¿de dónde venía todo eso? La propia Dorothy estaba impactada por lo que le ocurría, hasta que un día, en un periódico local, vio una fotografía del templo de Osiris en la ciudad de Abydos, en Egipto. Lo reconoció de inmediato, puesto que era el lugar que, según ella, aparecía recurrentemente en sus sueños.

La visita de Seti I

A los 14 años, Dorothy tuvo una auténtica revelación que "disipó" todas sus dudas. Una noche se le apareció una figura vestida con túnica blanca y capa azul: era el faraón Seti I, el mismo monarca que ordenó la construcción del templo de Abydos. A partir de entonces, la joven, con tan sólo diez años, empezó a estudiar egiptología con el mismo Ernest Wallis Budge, conservador del Museo Británico, y aprendió a leer jeroglíficos. Durante los diez años siguientes, Dorothy recibía todas las noches de luna llena algunos mensajes por medio de escritura automática (un tipo de escritura que no proviene de los pensamientos conscientes de quien escribe). Según ella, los mensajes le fueron dictados por un tal Hor-Re, que le reveló quien fue ella en su vida pasada. Según Hor-Re, Dorothy fue una joven egipcia llamada Bentreshyt, criada desde los tres años en el templo de Abydos. Su padre era un militar y su madre una modesta verdulera.

A los 27 años, Dorothy empezó a trabajar en una revista de relaciones públicas egipcia, en la que escribía artículos contra el colonialismo y a favor de la independencia de Egipto. Allí conoció al joven egipcio Abd El Megid, con quien se casó. Poco después, con 29 años, decidida a ir en busca de su pasado, Dorothy y su marido embarcaron en 1933 destino a Egipto. El barco atracó en el puerto egipcio de Port Said, desde donde un tren llevó a la pareja hasta El Cairo, donde el joven matrimonio se estableció. La pareja tuvo un hijo al que Dorothy puso el nombre de Seti. Desde aquel momento fue conocida, como era tradicional en Egipto, como Omm Seti (la madre de Seti). Dos años después, Abd el Megid recibió una oferta de trabajo en Irak, pero Dorothy no quiso acompañarle por lo que la pareja acabó separándose.

Experta en jeroglíficos

Dorthy se trasladó con su hijo al pueblo de Nazlet El Simanm, cerca de las pirámides de Giza, y consiguió un trabajo en el Departamento de Antigüedades Egipcias como redactora de documentos, siendo la primera mujer que lo logró. Fue contratada por el Dr. Selim Hassan, descubridor de la tumba de la reina Khentkaus I. Dorothy se encargó de corregir, indexar e ilustrar tres de los diez volúmenes sobre el descubrimiento. Organizó la biblioteca del egiptólogo y continuó perfeccionando sus estudios sobre jeroglíficos. Tradujo al inglés la enciclopedia Aegyptische Worterbuch, e incluso bordó, junto con la esposa del doctor, diez grandes tapetes que recreaban escenas del antiguo Egipto. Nueve de ellos se conservan hoy en día en la biblioteca Wilbour del Museo de Brooklin, en Nueva York.

Dorothy vivió durante veinte años en la zona de Menfis, y trabajó en varias misiones arqueológicas en Giza y Dashur. Escribió numerosos artículos sobre los monumentos excavados que luego arqueólogos como Selim Hassan o Ahmed Fakhry publicaban como propios, dejando el trabajo de Dorothy en segundo plano.

Abydos, destino final

Sorprende pensar que Omm Seti no viajó hasta Abydos, su objetivo final, hasta 1952. Llegó allí una noche de luna llena, entró en el templo, quemó incienso y pasó la noche rindiendo culto a los antiguos dioses. Al final, en 1956, fue enviada allí definitivamente por el Servicio de Antigüedades de Egipto para trabajar como delineante. En Abydos, Omm Seti hallaría, por fin, su propósito en la vida. Vivió hasta el final de sus días en una modesta casa de adobe junto al templo de Seti I, acompañada únicamente de varios gatos, una oca, un burro y alguna serpiente ocasional.

Cuando Omm Seti llegó a Abydos, el templo se encontraba en muy malas condiciones. Su trabajo consistía en catalogar y traducir los bloques grabados del templo de Seti I, tanto los que estaban desperdigados por el suelo como los que había guardados en los almacenes. "Se me presentaron con un montón de fragmentos de piedras escritas, había más de 2.000, unas muy grandes y otras muy pequeñas. El trabajo consistía en copiar las inscripciones, catalogarlas y, cuando era posible, ajustar unas con otras…", comentaría Omm Seti de su trabajo en una entrevista para National Geographic. Con infinita paciencia esta mujer logró reconstruir los 2.000 bloques de relieves que permanecían desparramados por el suelo del templo. Incluso pudo localizar los restos del antiguo jardín que una vez se alzó en el templo y que había visto tantas veces en sus sueños.

Pero además de su trabajo para el Servicio de Antigüedades, Omm Seti continuó realizando rituales sagrados en las estancias del viejo templo, recuperados a través de la lectura minuciosa que hizo de los jeroglíficos que cubrían sus muros, con lo que adquirió un amplísimo conocimiento de las antiguas ceremonias faraónicas. "Todos los años, el día de la gran fiesta, y también el de los cumpleaños de Osiris e Isis, vengo aquí con ofrendas de vino, pan e incienso. Me encanta venir. Es un lugar en el que verdaderamente me siento como en casa", explicó en su entrevista a National Geographic.

Respetada por todos

Durante los años siguientes, Omm Seti siguió trabajando para el Servicio de Antigüedades, guiando a los turistas en el templo de Seti y realizando bordados. De hecho, las autoridades egiptólgicas de la época nunca la consideraron una loca, al contrario, llegaron a decir de ella que era "indispensable para cualquier misión arqueológica o trabajo serio en el área de Abydos".

En Abydos, Omm Seti continuó recibiendo visitas nocturnas de Seti I, según ella misma. En una de ellas, el 29 de julio de 1972, el faraón le dijo a propósito de la Atlántida que "cierto día un navegante procedente de la isla de Creta me relató una historia similar. Según este hombre, el mar Mediterráneo fue hace mucho tiempo una gran extensión de tierra que cierto día se hundió. De este continente perdido solamente habían podido salvarse las cimas de las montañas que hoy forman las islas griegas del Egeo". Dos años más tarde, el 29 de agosto de 1974, en otro encuentro con el faraón, éste habló a Omm Seti de la vida en otros planetas. De hecho, le relató algunos de sus viajes por esos mundos sin especificar cómo llegó hasta allí. Según el rey, muchos de ellos estaban habitados por seres humanos. El faraón llegó a hacer una curiosa descripción de una ciudad con calles anchas y "cosas metálicas con ventanas y asientos en el interior, pero que no tenían ni alas ni ruedas".

Poco antes de su muerte Omm Seti participó en un par de documentales para la televisión. Uno de ellos, de la BBC, Omm Seti y su Egipto, fue filmado en Abydos en octubre de 1980. El otro, de National Geographic, llamado Egipto, en busca de la Eternidad, fue grabado pocos días antes de su muerte. Junto a su amigo, el farmacéutico Hanni El Zeini, escribió un libro titulado Abydos, Ciudad Santa del Antiguo Egipto, que se publicaría en 1981.

Omm Seti murió en Abydos el 21 de abril de 1981. Ella misma había organizado su funeral. Dispuso que su tumba mirara hacia Occidente, donde se ubica el reino de Osiris, para contemplar cada mañana la salida de Re, el dios Sol,montado en su barca sagrada y dispuesto a realizar su travesía diaria por los cielos de Egipto.

Vidas pasadas: un puente hacia el inconsciente - María José Álvarez Garrido

 

Este libro profundiza en el tema de la reencarnación y la Terapia Regresiva como vía para ahondar en las vidas pasadas, entendiendo que las regresiones son una terapia que funciona más allá de que la persona crea o no en la reencarnación.

Viajar en el tiempo en busca de nuestras supuestas encarnaciones anteriores nos ayuda a liberar toda suerte de traumas y problemas emocionales, pero además nos lleva a conocernos, porque las personalidades que hemos tenido en otras vidas son como los arquetipos de los que hablaba Carl Gustav Jung, rostros inconscientes de nosotros mismos desde los que creamos nuestra realidad.

La Terapia Regresiva es una poderosa herramienta de autoconocimiento y autotransformación que nos lleva a empoderarnos, porque rescatamos nuestra esencia y nos damos cuenta de que cada experiencia vital de nuestra alma nos hace más sabios, más humildes, más compasivos y nos conduce a salirnos de la dualidad que solo nos lleva a sufrir y volver a casa, a la Unidad que nos permite por fin vivir en paz.

Su autora:

María José Álvarez Garrido es licenciada en Periodismo y terapeuta transpersonal. Experta Universitaria en Formación Familiar y Psicología Evolutiva por la Universidad Alcalá. Se ha formado profesionalmente en Terapia Regresiva con el Dr. Brian Weiss en Estados Unidos. Está certificada por el Instituto Weiss de Miami y en 2006 fue la primera terapeuta reconocida por el Dr. Brian L. Weiss en España.

Muchos cuerpos, una misma alma: otro libro de Brian Weiss

 


Sinopsis de MUCHOS CUERPOS, UNA MISMA ALMA de Brian Weiss

“Este libro fascinante e innovador nos revela que así como todos hemos vivido existencias anteriores, todos viviremos otras en el futuro. Lo que hagamos en esta vida influirá sobre nuestras reencarnaciones futuras, a lo largo del camino de evolución hacia la inmortalidad. Ésta es una obra revolucionaria, que ahonda en los descubrimientos sobre el pasado para transportar a sus millones de lectores hasta un futuro individual y colectivo de cuya creación son responsables ellos mismos. “ (Casa del Libro)

Lecturalia dice “En su célebre obra Muchas vidas, muchos maestros, el doctor Brian Weiss relataba su investigación sobre el poder curativo de la regresión a vidas anteriores. Ahora, en este libro fascinante e innovador, nos revela que así como todos hemos vivido existencias anteriores, todos viviremos otras en el futuro. Lo que hagamos en esta vida influirá sobre nuestras reencarnaciones futuras, a lo largo del camino de evolución hacia la inmortalidad. Ésta es una obra revolucionaria, que ahonda en los descubrimientos del doctor Weiss sobre el pasado para transportar a sus millones de lectores hasta un futuro individual y colectivo de cuya creación son responsables ellos mismos. Por el camino, sus vidas quedarán transformadas profundamente y encontrarán más paz, más felicidad y soluciones a sus problemas.”

Link al audiolibro en audible.com

https://www.audible.com/pd/Muchos-cuerpos-una-misma-alma-Same-Soul-Many-Bodies-Audiobook/B09W6DDTWX?source_code=UHSPP30DTRIAL548101222017X&source_code=UHSPP30DTRIAL5471013220181&&cvosrc=ppc%20content.googlegdn.18597070948&cvo_crid=628396496159&cvo_pid=142410724077&source_code=&gclid=CjwKCAiA75itBhA6EiwAkho9e3k__-JVTvnbWRL3ZvIUIn45-pT7Ve268lIzDAkAZBxQP9wCbN3_pRoC_GIQAvD_BwE&gclsrc=aw.ds